¿Sin tanto espacio?
- Lilian Rodriguez

- 14 feb 2019
- 3 min de lectura
Actualizado: 20 feb 2019
Hay quienes hemos escuchado o dicho por diferentes vías, la frase “necesito espacio”; como cierta tabla de salvación que viene por nosotros o que dejamos que otro nos entregue en pro, de encontrar un lugar donde lo que sea que nos mueve, nos deje de mover tantas emociones.
Muchos estudios y expertos afirman que las memorias o creencias que quedan grabadas en nuestra mente, están muy asociadas a ese periodo hasta los 7 años donde todas las frases o vivencias hicieron en nuestro corazón un link o huella, lo suficientemente fuerte como para hacer marcarnos a largo plazo; y sin darnos, en el tema de las relaciones, no importa si tenemos 20, 30, 40, 50 o más; seguimos conectando y reaccionando con el otro desde el mismo programa. Programas o patrones de relaciones que repetimos en automático con ese otro con quien convivimos, y mientras más fuerte sea el vínculo de amor, más intensamente se nos activan las viejas rutas.
Necesito más espacio, dice el niño que fue tan sobreprotegido que esa muestra de amor en exceso lo ahogaba; aquel que no fue validado y que fue invadido o arrasado en el vendaval de las vivencias familiares; dice aquel que fue sobrecargado con pesos o responsabilidades que no le correspondían como niño, lo dice quien no tuvo la oportunidad de expresar su individualidad, sus juegos, sus disfraces, sus sueños. Necesito más espacio decimos muchos y hemos escuchado muchos.
Uno de los límites de nuestros encuentros está en que juramos que el otro debe acomodarse a nosotros, creer falsamente que nuestro modelo, es “El Modelo” o que el otro debe adivinar lo que para mi es importante, valioso, negociable o no. Definitivamente el encuentro es una gran tarea pendiente sin importar estado civil, nacionalidad, raza o religión; sigue siendo fuente de heridas que hablan, a fin de que podamos finalmente sanar.
Dice Gregg Braden en su libro “La sanación espontanea de una creencia”, que “nuestras creencias sobre heridas irresueltas puede crear efectos físicos con poder de dañarnos o incluso matarnos”; por tanto relacionarnos implica un compromiso real con trabajar con nosotros y las heridas de los encuentros, si queremos lo que decimos que queremos, salud, amor, felicidad.
Necesito más espacio, tienen como espejo algunas de las siguientes creencias poderosas de “Pertenezco al espacio”, “Tengo derecho a este espacio”, “Donde estoy, tengo mi espacio”, “Hay espacio para mí también”, “Hay Suficiente espacio”; donde más allá de territorios, tu voz tiene un lugar, tus talentos son apreciados, tus diferencias son valoradas, tus sentimientos son válidos, y tus rarezas como la naturaleza misma puede ser contenida como lo es la diversidad que alberga a pinos junto a bambúes, o a flores dentro de malezas. “Pertenezco al espacio” es una forma de sanar esa vieja herida donde también le doy espacio a mi dolor, a mis emociones, a mis gustos, a mis limites, a mis dones, a mis sueños, a mis cesiones o a mis innegociables.
“Donde estoy, tengo mi espacio”, es una forma de volver al hogar de una nueva forma, un hogar donde el otro también tendría el suyo con sus diferencias y dolores, con sus oportunidades de como tú, como yo, sanar. Sanar juntos, reír juntos, crecer juntos, separarnos a cada uno de nuestros espacios, compartir lo que se quiera compartir y sobre todo Respetar cada forma o manera de vivir los aspectos de convivencia, total cada uno de nosotros viene de espacios diferentes.
Se siente bien? Como sería yo, si realmente creyera que #Haysuficienteespacio? Como actuaría?
A lo mejor, sería una nueva forma de movernos donde no habría más esa “Necesidad de espacio” como necesita el aire el asmático o como necesita aprobación el niño que explora su identidad; a lo mejor, solo actuaríamos con la certeza de que SI TENEMOS SUFICIENTE ESPACIO, para crecer, para respirar, para respetarnos y creer juntos; ya que yo como tú, Tambien Pertenezco a este Espacio.




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