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El Camino Inevitable

  • Foto del escritor: Lilian Rodriguez
    Lilian Rodriguez
  • 30 mar 2020
  • 4 min de lectura

Quién lo diría? Si alguien nos hubiese dicho que Marzo y Abril (no sabemos si Mayo o más) del 2020 empezaría un mega cambio mundial con una época de recogimiento total creo que nos habríamos reído en la cara de esa o esas personas, sencillamente no habríamos concebido un espacio donde las calles estuvieran vacías, donde los aeropuertos y fronteras cerradas. No habríamos concebido como cierto que solo podrías salir por unas horas para tus compras básicas, que nuestra vulnerabilidad se hiciera evidente, que tus mejores encuentros serían vía internet o que dar un abrazo o un beso fuera un tema de vida o muerte.


Quién diría, que en los últimos tiempos estuviéramos tan expuestos e invitados al cambio, si, al cambio de rutinas, de formas de producir nuestros ingresos, de emocionalidad para no dejar que el miedo o la ansiedad te ganen, de aprendizajes digitales, o sencillamente el cambio de actitud ante algo que llego sin previo aviso, y que definitivamente nos invita a revisar nuestra forma de vida; como si la fórmula que usábamos hasta ahora, ya no fuera ni útil ni válida para la vida que viene.


Uhmmmm… interesante? Dicen que existe una maldición china, que reza “Deseo que vivas momentos interesantes”, y ya diría yo que esto se volvió más que interesantes para muchos de nosotros. A ver, en un momento de vida donde la corre corre y el hacer nos tenía más que ocupados o distraidos, el solo hecho de que nos manden a guardarnos y mantenernos poniendo pausa, a lo que sea le llamamos vida, hacen que todos nuestras luces y sombras se presenten de lleno, para que escuchemos, veamos y sintamos lo que es inevitable, nuestras propias necesidades de cambio.


Porque si, eso que sentimos, si existe; eso que nos limita, si existe; eso que nos decimos, si nos afecta; eso que cambia y cambia, si va a seguir pasando; y eso que nos hace latir el corazón o lo desacelera, si habla de lo que necesitamos empezar o terminar en este preciso momento. Y es que interesante resulta, como todos hemos visto o repetido esa frase cliché y además real de que “Lo único constante es el Cambio”; pero cuando lo buscamos o se nos presenta, es donde lo interesante se convierte en poderoso y misterioso, con la única alternativa de mirarlo con humildad y decir, muéstrame, quiero aprender.


Aprender a reconectar diferente con el otro, aprender a validar lo que sentimos y movernos de esas emociones tan conocidas, aprender a expresarnos de tal manera que solo la autenticidad salga y se aleje de las falsas complacencias: aprender a honrar a nuestro cuerpo tanto como al de la madre tierra, y que esto solo es la punta del iceberg y que el cambiar, es parte de nuestra vida, como un camino inevitable.


Hace un poco más de una año tome la decisión de mudarme de país y había alguien muy cercano que me decía “pero Lily, no entiendo, tienes ya tres años acá, estabilidad, estas económicamente bien, tienes trabajo, tu casa y ya parte de tus papeles; no entiendo para que moverte” y lo que esta persona no entendía es que aunque “tuviera” esa estabilidad, era esa misma certeza la que me estaba matando el alma; estaba en un trabajo donde ya había cumplido mi ciclo, no había aprendizaje o pasión por nada de lo que hiciera allí, se había terminado una relación muy importante en mi vida, no sentía movimiento por más que buscaba; así que me plantee, “¿Sera que este no es mi sitio?” y así empezó a moverse todo.


Y es que los que hemos pasado por procesos de cambio, voluntarios o impuestos, sabemos que el mundo emocional gana la partida; sabemos que si no nos movemos al sentirnos así, el precio es mucho peor luego; sabemos que la certeza no viene dada por el externo, y que solo esa certeza interna ya sea en ti o en ese algo mayor que nosotros es lo que realmente se hace cargo del momento de transición.

Así fue como me moví, gracias a esta extrema incomodidad; gracias a ese dolor en el pecho que me decía que no podía pasar un día mas así, de lo contrario moriría en vida; y nadie dijo que sería fácil y que el estar en esta nueva ciudad sería color de rosa; era un nuevo aprendizaje y sobre todo un nuevo camino, sobre todo nuevo, en lo que en mi relación con mis emociones implicaba. Pero eso es otra historia.


Lo que si me quedó claro o corroboré en ese salto que valió cada minuto y me cambio de mil formas; es que en el camino de cambios que yo llamo inevitable, siempre esta lo viejo, lo que era o fue y que por la razón que sea, cambio, y ya no será jamás igual y que si te apegas moverá montañas de incomodidad y limites hasta que te des cuenta que es hora de avanzar; sigue la transición, que es ese momento como ahora de incertidumbre, donde solo emociones comandan y hablan, de manera que las puedas usar como maestras, así que más vale vivirlas y moverlas, de lo contrario dejaran adicciones emocionales que no necesariamente te dejan seguir adelante; y finalmente esta lo nuevo, lo inesperado y que implica un nuevo punto, una visión o aventura diferente; y lo cual pide una apertura, una humildad y una gran disposición a explorar lo diferente.


Entonces nuestra invitación hoy es lo emocional; reconocer que así como la emoción es lo que nos hace humanos, saber que su vibración más densa o más alta es la que mueve nuestro mundo; y son esas emociones las que nos habilitan o limitan en medio de tantos Cambios; por tanto ¿Porque no trabajarlas? Y como diría una actriz ¿Y si no es ahora, cuando?


Por tanto, para despedirme les dejo con estas preguntas y los invito a reflexionar ¿Qué emociones han estado presentes en esta cuarentena? ¿Te das permiso de sentirlas? ¿Cómo las expresas? ¿Con quién las compartes? ¿Cómo las expresas? ¿Sabes cómo moverte y llevar tus emociones a un estado más elevado? ¿Estoy realmente dispuest@ a hacer algo diferente?


A la final, este es el camino mis amigos:


 
 
 

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EL ARTE DEL CAMBIO

by Lilian H. Rodríguez C.

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